El nacimiento del impuesto sobre la renta

En la actualidad, el impuesto sobre la renta es una de las principales fuentes de recaudación para muchos países. Aunque es aceptado como una necesidad para el buen funcionamiento de los servicios públicos, también es objeto de discusión.

Historia del Impuesto a la renta hasta las discusiones sobre la devolución del IRPF 2023

Esta situación ya se daba en el pasado. En 1798, el primer ministro británico William Pitt, buscó recursos para afrontar la emergencia de la guerra contra Francia Revolucionaria. Para ello, propuso una tasa sobre bienes suntuarios.

historia del impuesto a la renta

El triple gravamen

En noviembre de 1797, Pitt manifestó su intención de triplicar la recaudación de los años anteriores, a través de un impuesto sobre los caballos, los carruajes, los relojes o los sirvientes masculinos.

No obstante, esta propuesta fue objeto de numerosas críticas -incluso, la del escritor y político Thomas Paine- que la calificaron de «monstruosa» y «atroz retoño de Robespierre».

Ante el recelo general, el primer ministro apeló al patriotismo y a los riesgos que supondría la bancarrota para aprobar el conocido como «triple gravamen» el 12 de enero de 1798.

Un impuesto progresivo

Pese a que el triple gravamen no logró los resultados esperados, la necesidad de obtener fondos para la guerra abrió el camino para la introducción de un impuesto sobre la renta.

El 9 de enero de 1799, el Parlamento británico aprobó una tasa progresiva que, dejando exentas las rentas inferiores a 60 libras, ascendía hasta alcanzar el diez por ciento sobre las rentas de más de 200 libras. ¿Cuales fueron los argumentos que se esgrimieron para justificar el impuesto?

Los argumentos que se esgrimieron para justificar el impuesto fueron los de la necesidad de defenderse frente al enemigo, así como la apelación al patriotismo y a los riesgos que conllevaría la bancarrota.

El obispo de Llandaff, Richard Watson, argumentó que «los paliativos son inútiles y las medias tintas no pueden salvarnos». Esto llevó a Pitt a allanar el camino para gravar directamente la renta.

La impopularidad del impuesto a la renta

El impuesto sobre la renta planteado por el primer ministro británico William Pitt en 1799 fue visto con desconfianza y desprecio por la población británica, que percibía esta medida como una intromisión en su privacidad. Las caricaturas de la época mostraban a Pitt robando la riqueza de la nación, o a John Bull intentando entender las complejidades del nuevo impuesto.

Sin embargo, el impuesto resultó exitoso para la tesorería británica, lo que provocó que otras naciones empezaran a estudiar el sistema impositivo inglés. No fue hasta 1816 que el impuesto fue abolido, aunque reapareció en 1842.

Impuesto a la renta en otros países

En 1862, Abraham Lincoln lo instauró en Estados Unidos para sufragar la guerra civil, llegando a Italia años más tarde como parte de la unificación del país. Francia lo aprobó en 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial, mientras que en España llegó con la Segunda República en 1932.